Tu marca no puede montar a ese dragón: lo que el vídeo viral de Haaland le enseña (gratis) a cualquier negocio que trabaje con contenido

Un creador coge una foto de Haaland, le mete encima el dragón de Juego de Tronos, genera un vídeo con IA donde el futbolista lo cabalga sobrevolando Río de Janeiro, lo cuelga en Instagram... y consigue más de 600.000 visualizaciones. Hasta aquí, entretenimiento. El problema empieza después: ese mismo vídeo se convierte en el escaparate para vender "cómo hacer este tipo de contenido viral con IA".

El pie de foto dice "fan-made AI creation for entertainment only. Not real. No commercial use." Suena a cobertura legal. No lo es.

Por qué el disclaimer no protege nada

En el momento en que ese vídeo deja de ser un homenaje de fan y se convierte en el argumento comercial para vender algo (un curso, una plantilla, un servicio), deja de estar amparado por el uso no comercial que el propio texto invoca. Es una contradicción que se destapa sola: no puedes decir "esto no es comercial" en la misma pieza que usas como prueba de ventas.

Y no hace falta que sea Haaland. Podría ser cualquier imagen de cualquier persona que tu negocio use "solo para ilustrar una idea", "de forma creativa" o "porque total, está en internet". El razonamiento legal es el mismo.

Lo que dice la ley (y por qué te afecta directamente)

  • Derecho a la propia imagen (art. 18 CE, Ley Orgánica 1/1982). Usar la imagen de una persona con fines comerciales exige su consentimiento expreso. No hay atajo de IA que salte esto: generar la imagen con inteligencia artificial no la convierte en "no imagen de esa persona". Sigue siendo su cara, su identidad, su notoriedad.

  • "Está en redes sociales" no es "está libre para usar". España está actualizando precisamente esta ley para dejarlo negro sobre blanco: compartir una imagen en una red social no autoriza a terceros a reutilizarla en otros canales o con otros fines. El consentimiento queda limitado a la plataforma y al contexto donde la persona la subió.

  • RGPD. La cara es un dato biométrico. Usarla para entrenar o generar contenido sin consentimiento puede abrir, además del frente del derecho a la imagen, el de protección de datos ante la AEPD.

  • AI Act (Reglamento UE 2024/1689). Obliga a etiquetar de forma visible y clara los contenidos generados o manipulados por IA que puedan inducir a error sobre su autenticidad. Un "not real" escondido en un pie de foto no cumple ese estándar (tiene que ir sobreimpreso en el propio vídeo).

  • Excepción de parodia: existe, pero es estrecha. Solo cubre el uso exclusivamente humorístico, sin explotación comercial directa de esa imagen. Vender un curso apoyándote en la cara de un famoso no entra ahí, por mucho ingenio creativo que tenga el vídeo.

Qué no hacer si tienes una marca, un negocio o un destino turístico

Esto es lo que de verdad te tiene que preocupar, más allá del caso puntual:

  1. No uses la cara de nadie (famoso o no) en tu publicidad o contenido sin cesión de derechos de imagen firmada. Ni con IA, ni con Photoshop, ni con un actor que "se parece a". La tecnología que uses para crear el contenido es irrelevante para la ley; lo que importa es de quién es la imagen que aparece.

  2. No confíes en un disclaimer para blindarte legalmente. Un aviso de "uso no comercial" no te protege si estás usando esa pieza, directa o indirectamente, para vender algo. Los tribunales miran la intención y el efecto económico real, no lo que pone en la esquina del vídeo.

  3. No asumas que una imagen pública o viral es de dominio libre. Que algo esté circulando en redes no significa que puedas reutilizarlo en tu canal, tu campaña o tu propuesta comercial. El origen de la imagen y el consentimiento original no se transfieren automáticamente a tu uso.

  4. No generes contenido con IA que suplante identidades reales sin etiquetarlo de forma visible. Si tu equipo de contenido o tu agencia usa IA generativa para maquetas, conceptos o pruebas creativas con personas reconocibles, ese contenido necesita advertencia clara antes de salir a producción (y mejor aún, ni debería salir con esa identidad sin permiso).

  5. No dejes que la novedad tecnológica te haga bajar la guardia legal. El "todo el mundo lo está haciendo" no es defensa. Es, de hecho, el motivo por el que España está endureciendo esta legislación ahora mismo.

La pregunta que de verdad importa

No es si el vídeo de Haaland es ingenioso (lo es). Es si tu negocio está dispuesto a asumir el mismo riesgo legal por un puñado de visualizaciones. La viralidad no compensa una demanda por vulneración del derecho a la imagen, y menos aún cuando el uso comercial queda documentado por ti mismo, en tu propio contenido, como prueba de ventas.

Antes de montar tu próxima campaña sobre una cara ajena (conocida o anónima), pregúntate si tienes el consentimiento escrito. Si la respuesta es no, no hay concepto creativo que lo arregle.

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